revista ISTMO

Realidad Imaginada.
Entrevista a Armando Uribe Arce.

Por Felipe Michea Rubina1

Indagar en la vasta obra de Armando Uribe Arce constituirá siempre un encuentro con la huella vivificante del hombre y su oficio. Estandarte humano de ideales y valores de lejana hidalguía presentes en la existencia de una obra impar. En nombre de Istmo es sentido el agradecimiento y presente reconocimiento a Don Armando Uribe, quien desinteresadamente nos abrió las puertas de su hogar para conversar.

Literatura y Psicoanálisis

Me ha interesado desde hace muchísimo tiempo, desde que supe la palabra psicoanálisis, las relaciones entre el análisis, no sólo de la conciencia, sino del inconsciente, con la literatura. El propio Freud muchas veces, también lo hace Jung, Lacan y otros, han relacionado la literatura con el psicoanálisis diciendo que en la literatura se encuentran los anticipos más vívidos de lo inconsciente, jugando, interviniendo, en lo que se escribe de mayor categoría en literatura. Yo he ido incluso más lejos, sin ser un experto en esto, examinando las relaciones entre el inconsciente y la poesía en un ensayo que se llama “El Secreto de la Poesía”2 . Tomando conocimiento de que los sueños son la carretera arrial en que se traslada el inconsciente, la poesía, con palabras cargadas en extremo de energía, de emoción y de sentido, sería un sendero entre lo inconsciente y la conciencia. Considero, a la vez, que poesía puede haber tanto en el verso como en la prosa. De esta manera, yo celebro que exista la revista Istmo, sobre psicoanálisis y literatura, y gustaría, desde luego, estar en condiciones de leerla con el máximo interés. Hay una revista de Psicoanálisis que existió, entre el año 1980 y el año 1992, que se llama la “Nouvelle Revue de la Psychanalyse.” En esa revista, más que en otras que yo he conocido, se plantea en distintos artículos -ensayos en realidad- la relación entre literatura e inconsciente… entre poesía e inconsciente, siendo ella la expresión más fuerte de la Literatura. Frente a lo que ha dicho, usted publica “El Secreto de la Poesía” en una instancia particular…

Mire, la verdad es que existió hace varios años un primer encuentro (mil doscientos psiquiatras psicoanalistas y psicólogos psicoanalistas) que fue llamado Estados Generales del Psicoanálisis y que se produjo en París, en el gran anfiteatro de la Sorbona, donde yo había hecho clases durante diecisiete años de Derecho y de Ciencias Políticas. René Major, psicoanalista que presidía esos Estados Generales y a quien yo conocía, me llamó por teléfono pidiéndome que participara, no como psicoanalista -que no lo soy- sino como persona que se interesaba –y se ha interesado siempre- por el psicoanálisis y que también había realizado, como le constaba a él, obras literarias, políticas y de otras índoles. Bueno, entonces, debido a la presencia de algunos psicoanalistas de América del Sur en estos Estados Generales del Psicoanálisis, me pidió que dictara una conferencia, una de dos conferencias en esos Estados Generales presentadas por personas que no eran propiamente psicoanalistas. Una de ellas, entonces, quiso que fuera yo y la otra era Jacques Derridá, filósofo y conocedor también del inconsciente, no sólo de la conciencia racional. Eso se produjo, y yo propuse un asunto, que era la del Fantasma del Inconsciente, donde fantasma es entendido como algo distinto de los espectros. En francés existen dos palabras: una es fantôme, que se refiere a los espectros, las apariciones y otras cosas semejantes, y la otra es fantasme, que es la ligazón que se produce en el inconsciente entre varias pulsiones sobre las que domina una. Entonces preparé con mucho cuidado esa conferencia titulada “El Fantasma Pinochet”. Sucedió entonces que después de la conferencia tanto René Major como la gran psicoanalista francesa Elizabeth Roudinesco me sugirieron que realizara un estudio sobre el Inconsciente y la Poesía, estudio que me tomó los dos años siguientes y que publiqué junto con la conferencia en un libro que lleva dos ensayos, de cincuenta páginas cada uno.

El primero de ellos se llama el “Fantasma de la Sinrazón”, porque no quise ponerle en la portada el nombre de Pinochet de nuevo, pues yo había publicado junto con el filósofo chileno Miguel Vicuña Navarro un libro titulado “El accidente Pinochet”3 . El segundo ensayo sobre poesía e inconsciente se tituló “El Secreto de la Poesía”. Ahora, yo no he ido más lejos que esos dos ensayos, y sobre todo me interesa el segundo, en que aprovecho justamente unas notas que había tomado para la conferencia misma y reflexiones posteriores y relecturas de todas las obras de Freud, de las de Jung, de Lacan, bueno, etc. Y desde entonces, si bien me interesa y me sigue interesando más vivamente aún todo lo relativo al inconsciente y por lo tanto al psicoanálisis, no he escrito, sino que he hecho referencias nada más a esta relación entre literatura y psicoanálisis, entre literatura e inconsciente. De modo que sigo sosteniendo lo que aparece en ese libro con dos ensayos. Es lo literario, la verdad, el campo que yo puedo dominar mejor, pero literariamente he leído también las obras psicoanalíticas que ya señalé y muchas otras, y el hecho de que Freud sea un gran autor de relatos, que son sus casos, me ayuda, y el que a la vez sea un muy buen escritor, también me ayuda… así como sucede con los seminarios, las publicaciones de Lacan y de una infinidad de otros psicoanalistas que por lo demás en este momento, en París justamente, están en medio de una polémica muy fuerte, que se ha expresado a través de algunos libros como el llamado “Antipsicoanálisis”, que propulsan los métodos conductuales para reemplazar al psicoanálisis, cosa que ha ocurrido en buena medida en Estados Unidos, país de cuya “cultura norteamericana” Freud y Jung tuvieron una opinión bastante negativa que yo comparto plenamente tanto en materia psicológica como literaria.

Se refiere Ud. a la Ego Psicology…
Sí, sí… es más complejo detallarlo y en realidad yo no estoy en condiciones de hacerlo. Pero todo lo conductual, por lo demás, de origen bastante norteamericano, desde William James y tantos otros, me ha suscitado siempre dudas y aún rechazo, porque creo que es una manera mecánica de examinar lo propio de este ente que es el inconsciente, por llamarlo ente y no ser, pese a que puede haber disputas sobre la materia. La verdad es que detrás de las expresiones culturales norteamericanas, como también de las políticas, lo que hay es una exaltación del materialismo mecanicista respecto del cual yo soy completamente contrario - y muchos otros lo son también - y que se expresa, por ejemplo, precisamente en lo conductual o Cognitivo Conductual, como le ha llamado el libro del “Antipsicoanálisis”, que ha sido sucedido en París por un libro de mucha mayor categoría que es la defensa del psicoanálisis frente a esas formas de comprensión.

La experiencia de la Poesía

Fantasma de la Sinrazón & El Secreto de la Poesía” es desde donde quisiera comenzar, para acercarnos a la comprensión subjetiva y psicoanalítica que usted tiene de la experiencia poética, tomando en cuenta lo propiamente cultural de la actividad creadora en relación al testimonio que un poeta generaría en una Sociedad, como sostendría Teillier al decir que “el poeta es el guardián del mito y de la imagen hasta que lleguen tiempos mejores”… A partir de la “Interpretación de los Sueños”4 Freud crea, en primer lugar, un método interpretativo que denominará y seccionará con nombres como condensación, desplazamiento, figuración, y trabajo del sueño propiamente tal… elementos que tomará Lacan posteriormente, para elaborar su tesis sobre el Inconsciente estructurado como lenguaje. Condensación será metáfora y desplazamiento, si bien usted en “El Secreto de la Poesía”, citando a Ella Sharpe, sindicará como sinécdoque, en Lacan será metonimia. Sea como fuere, si el inconsciente está estructurado como lenguaje, podemos sostener o comprender, a partir de Lacan, que el sujeto a fin de cuentas sería hablado por el lenguaje. Frente a un sujeto hablado, usted refiere en su ensayo “El Secreto de la Poesía” que, si bien todas las personas en su hablar pueden vehiculizar trazos de inconsciente - lapsus y demás errores del sujeto parlante ya sea en el habla oral o escrita - serían los poetas, los verdaderos poetas, los que pueden mayormente vehiculizar aquellas pulsiones. Por lo demás, usted dice que la verdadera poesía, aquella que surge de actos y/o hechos extremos, estaría ligada a movimientos corporales tan básicos como el respirar, los latidos del corazón, etc., lo que daría cuenta finalmente del estilo del escritor . De ésta interpretación de los sueños donde Freud también sostendrá la existencia de un inconsciente como algo que constantemente sobrepasaría la conciencia, dirá en una tercera edición de su obra el año 1911: “Me atrevo también a predecir las orientaciones en que las futuras reediciones de La interpretación de los sueños (si es que llegan a ser necesarias) diferirán de las anteriores. Por una parte, deberán procurar apropiarse de manera más íntima del rico material de la poesía, el mito, los usos lingüísticos y el folklore5” Quisiera entonces preguntarle qué relación puede usted vislumbrar entre Inconsciente, Poesía, y aquella herencia ancestral, que posteriormente abordará en su ensayo, dada por los mitos y el folklore.

Mire, en primer lugar quiero señalarle que yo soy gran partidario de la idea de que las canciones que los recién nacidos en los primeros meses de vida reciben de sus madres son poesía, y con la mayor frecuencia verso, por lo que las experiencias que tiene el recién nacido en términos de haber oído canciones para niños, canciones de cuna, es muy importante en la experiencia de la poesía. Creo que los seres humanos sin distinción ni de tiempo ni de lugar, sobre todo en los momentos más críticos, de verdadera crisis de la personalidad, pueden expresarse en términos que yo llamo “de poesía”. Puedo dar para ello dos ejemplos con los que he trabajado. Uno es el que constituye el 11 de Septiembre de 1973: lo que hablaban, con palabras, los promotores del Golpe de Estado empezando por Pinochet, siguiendo por el almirante Carvajal y el general Leigh, etc. En sus diálogos - recogidos y transcritos - de ese día, un momento extremadamente crítico puesto que se estaba implantando un Golpe de Estado para establecer una dictadura, considero que las palabras, bueno, eran palabras. de poesía. Puede sernos irritante o inaceptable lo que decían estas palabras, pero eran situaciones de crisis extremas, y allí las palabras, a juicio mío, toman forma de poesía, e incluso en ocasiones, forma de verso. Ahora, eso traté de probarlo en el libro que se llama “Las brujas de uniforme” , introduciendo justamente esas conversaciones en un texto que intenta, en forma de poesía, de verso, analizar ese fenómeno que se transmitió a través de palabras. Así mismo, yo considero que en un momento de crisis para Chile en sus relaciones con Estados Unidos, las instrucciones que dio Nixon a Helms – que no sólo era cabeza de la Central del Inteligencia de Estados Unidos, sino que también, por Ley norteamericana, era la cabeza de la CIA y de todas las agencias y organismos de Inteligencia que existen en Estados Unidos – el día 15 de septiembre de 1970 - que se conocen por las versiones que Helms dio, ya que tomó notas de esas instrucciones - constituyen, a juicio mío, poesía en palabras llenas de energía, de fuerza, de violencia. De modo que la relación entre Literatura, es decir, letras, palabras, sílabas, etc., y lo Inconsciente, puede verse allí, a pesar de que, seguro, ni a Pinochet, ni a Carvajal, ni a Leigh, ni a Nixon se les podría haber pasado por la cabeza que estaban haciendo poesía en sus frases y, sin embargo, salieron pulsiones de violencia en uno y otro caso, pulsiones que provienen del inconsciente.

La verdad es que, en general, en la vida común de todos los seres humanos sin excepciones hay momentos de extrema tensión y extrema crisis de la personalidad (que puede ser subjetiva o colectiva), situaciones en las cuales los seres humanos, al menos oralmente, utilizan palabras que contienen pulsiones del inconsciente. Así, frente a la muerte, por ejemplo, lo que las personas más cercanas dicen alrededor del difunto la mayoría de las veces está cargado de fuerza, de emoción y de sentido, lo mismo que frente al recién nacido, lo mismo en el caso del matrimonio - para la mayor parte de los contrayentes al menos -, lo mismo en las situaciones más importantes que se producen en la vida de cualquier persona. Incluso yo sostengo que los gruñidos - que no son palabras - de los recién nacidos, constituyen también poesía de esa manera, porque uno dice palabras cargadas de sentido, de emoción y de energía, que pueden ser palabras que no aparecen en los diccionarios; exclamaciones, gruñidos como lo son en el caso de los niños recién nacidos, son hechos también de poesía. Ahora - sobretodo con la existencia de estas grabadoras - es posible comprobar la veracidad de lo que he estado sosteniendo cuando esas palabras quedan grabadas en un medio de comunicación y pueden ser transcritas; a eso le doy mucha importancia yo, porque creo que hay poesía en la vida de cada uno de los seres humanos que es expresada con palabras o con sonidos fonéticos que pueden ser finalmente transcritos aunque no constituyan palabras. De modo que no creo que haya ninguna persona ajena a la poesía… ahora, otra cosa es que haya alguno, que por dones innatos o desarrollados durante la vida, escriba versos o, por medio de palabras, se exprese en poesía. Esos son los llamados poetas, a condición de que lo que escriban, en verso o en prosa, constituya expresiones de la máxima energía, emoción y sentido. Mas ellos no tienen el monopolio sobre la poesía en los términos que mencionaba antes, porque la poesía es algo que existe en el mundo desde que existen los seres humanos, o por lo menos el Homo Sapiens, más aún el Homo Sapiens Sapiens, y más toda vía desde que existe la escritura hace más o menos cinco mil quinientos años.

En el texto de la contratapa de su libro “Las brujas de Uniforme”, José Miguel Varas refiere que al escuchar los diálogos registrados el 11 de Septiembre de 1973 entre el jefe de la conspiración militar, general Augusto Pinochet, y sus lugartenientes, el almirante Patricio Carvajal y el general Gustavo Leigh, lo que usted experimentó fue “una sensación de horror y de náusea” que justamente le habría recordado “como en una visión, la danza de las brujas de ‘Macbeth’ -el drama de Shakespeare- en torno al caldero hirviente de sus conjuros, transfigurado en la imagen de la Moneda bombardeada y en llamas”. Digamos, devino esta imagen cual oráculo.

Podríamos volver entonces a “La Interpretación de los Sueños” cuando Freud constata que sus pacientes, al no poder recordar o dar cuenta al pie de la letra de lo soñado, hacían uso de la literatura para ejemplificar sus sensaciones, emociones y afectos surgidos en relación a tal hecho. Así citaban a Goethe, así citaron a Hoffman. Así mismo, al final de “Las brujas de Uniforme” usted dice no poder detener las asociaciones ni visiones que emergen, lo cito: “Basta otra vez. No ceso. / Y se seca mi seso / ¡Eso!”6 En algún momento usted, escribiendo este libro, quiere detener estas asociaciones y, sin embargo, estas siguen emergiendo y usted las sigue escribiendo. Eso me llevó a recordar, de su texto “El Secreto de la Poesía”, un párrafo en que sostiene que desde el “Ion” del pseudo Platón del siglo V Antes de Cristo, ya se entendía a los poetas como vaticinadores de oráculos, o agentes por medio de los cuales los dioses hablaban por ellos para dar cuenta de una verdad. Quisiera preguntarle, a partir de aquel rol o función que cumplía el poeta para aquella sociedad, qué función o rol encontramos en el poeta contemporáneo de esta sociedad, en la actualidad.

Ese es un asunto tan complejo, que no bastarían las pocas palabras que pueda decir. Creo, efectivamente, que los poetas son conductores, incluso en el sentido de electricidad, de la existencia de poesía en la vida humana. Los poetas transmiten en ese sentido, y lo hacen a través de palabras que la mayor parte de las veces toman una forma lógica como es la gramatical, a pesar de que existen expresiones de la poesía que se arrancan de esta lógica, como lo ha hecho el letrismo, que ha sido un intento de hacer poesía con letras y consonantes juntas que a veces no pueden siquiera pronunciarse, y que, a mi juicio, la mayor parte de las veces no logra transmitir la fuerza poética que intenta; entre estos intentos de transmitir poesía a través de palabras inventadas existe un autor de enorme categoría que efectivamente ha logrado, más que otros, una creación de palabras que no tienen sentido, sin producirse el problema de que las palabras no se puedan pronunciar por el número de consonantes, y es el caso de Lewis Carroll, en cuyos poemas en verso encontramos, tanto en “Alicia en el país de las maravillas” como en “Alicia a través del espejo”, una creación de palabras inventadas que logra transmitir poesía. Ahora, señalo que, la verdad, en los textos de Lewis Carroll - doy como ejemplo el “Jabberwocky”, que no voy a ahondar en explicar lo que es - se siguen, en buena medida, reglas gramaticales, algunas de ellas convencionales, otras de la lógica y otras, en cierto modo, en el ámbito del arte al menos, inventadas. Bueno, pero por qué es este un asunto importante: en el psicoanálisis, la asociación libre es constituida por el monólogo del paciente, que es con la mayor frecuencia manifestado a través de palabras que siguen la ley de la gramática. Puede haber otras expresiones, ajenas a la gramática, cuando se trata de… borbotones de habla. Bueno, pero eso no es lo más frecuente. Puede haber también el paso a la acción en psicoanálisis, pero tampoco es lo más frecuente, aunque es importante ya que no está constituido propiamente por palabras. Ahora, yo pongo énfasis en este asunto porque eso que pasa en la asociación libre de palabras, parte de la técnica de Freud, tuvo una expresión literaria en la escritura automática de los Surrealistas. Ahora, la verdad es que la escritura automática es la aplicación a la literatura de la asociación libre de palabras, de Freud, y así, en general, la mayoría de los poemas surrealistas. En algunos de ellos puede haber palabras inventadas, así como ocurre, por ejemplo, al final de “Altazor” de Vicente Huidobro, donde hay justamente sílabas más que palabras completas, que pueden transmitirse porque contienen la carga de poesía que proviene de todo el poema que está escrito en palabras sujetas a la gramática; también ocurre eso al final de “La Tierra Baldía ” de T. S. Eliot, que también termina con palabras que vienen de otros idiomas, que no siguen un orden lógico gramatical pero que también están cargadas de sentido en el contexto de un poema escrito en palabras gramaticales. Ahora, subrayo tanto esto porque en la Literatura y en la Poesía -y yo ahí no haría distinciones entre el verso y la prosa- opera naturalmente el Inconsciente, a la vez que está presente la conciencia racional a través de la gramática, cosa que en el psicoanálisis es indispensable ya que el inconsciente, tal como puede ser conocido, se manifiesta lo más a menudo en palabras que siguen esta misma lógica racional. Así, si las manifestaciones del inconsciente pueden ser interpretadas es porque lo inconsciente se manifiesta en la conciencia, y en relación a eso yo señalo una cosa que no es tomada en cuenta: en realidad, Freud no es un adorador del inconsciente, sino que lo que establece como esencial es lo que del inconsciente se hace conciencia racional, donde el papel de la gramática se vuelve fundamental.

Traduttore, Traditore

Tengo conocimiento de que usted ha traducido poesía… entre otros poetas, a Ezra Pound. Es de conocimiento de muchos expertos que la traducción de poesía - escritura, como usted refiere – es vehiculizadora de grandes trazos del inconsciente del poeta y de un pueblo o comunidad en general, por lo que merecería ciertas condiciones particulares; quisiera referirme entonces, nuevamente, a su libro “El Secreto de la Poesía”, donde usted ilumina tal cuestión diciendo lo siguiente: “ Pues sólo quien posee el divino privilegio de compartir la no-razón del poeta está en condiciones de apoderarse del poema y hacer lo que hoy en día se llama su “crítica” literaria y analítica, o podrá verterlo en otra lengua”7 . Frente a esto, quisiera preguntarle entonces acerca de su experiencia en la traducción de Ezra Pound y la forma en que se dio o vehiculizó esta traducción o encuentro con Pound.
La verdad es que yo diría que siempre, aunque comenzó en algún momento de mi vida, me ha interesado la traducción, en cuanto que la traducción implica que el traductor - cuando la traducción pasa entre literatura y poesía naturalmente, cuando no pasa como tal, bueno, hay que dejarla de lado - supone la identificación con el propio poeta, con lo que el poeta originario tiene de conciente e inconsciente colectivo y también personal, subjetivo. Yo he traducido de distintas lenguas que conozco bien: fuera del castellano, el inglés, el francés y el italiano, pero asimismo, del catalán, porque con tres lenguas de origen latino, perfectamente se puede también entender el catalán y el portugués, por la misma razón. Bueno, en los poemas que traduje de Ezra Pound la verdad es que encontré la posibilidad de identificación, sobre todo en el caso del primero, el “Homenaje a Sextus Propertius”, porque yo conocía a Propercio en traducciones, pero también con el texto original en latín, y en cuya lectura ya me había identificado bastante con él; ya tenía la opinión respecto de las “Elegías” de Propercio de que la sutileza de la expresión, del amor y los celos -sobretodo esto último- en ellas, hacían pensar -y sigo creyéndolo- en pasajes importantes de la “Búsqueda del tiempo perdido” de Marcel Proust. Ahora estoy releyendo por quinta o sexta vez esta obra grandiosa de Proust, y estoy justamente en la parte que más habla de los celos. Habla muchas veces de los celos en las distintas novelas que conforman esta obra pero más frecuentemente en el tomo que se llama “La Prisionera”… Creo que entre ambos hay similitudes, puntos de contacto, coincidencias. Ahora bien, para mí es muy importante haber conocido la obra originaria que Ezra Pound escribe en homenaje – aunque en cierto modo simula, parodia y sigue - a Sexto Propercio, que ya es en parte una traducción. Pound explicó muchas veces – y era obvio leyendo el libro - que él no estaba haciendo una traducción literal, sino poniendo al día, por así decir, lo que Propercio expresaba en sus “Elegías”. Ahora, yo creo que con ése Homenaje, que sí traduje lo más literalmente que podía poniéndolo en el lugar de la lengua castellana y de la vida que yo hice a partir de esta lengua en mi país y en otros, me identifiqué bastante, y sin quererlo, porque lo que ocurre en el inconsciente uno no lo quiere, ya que lo que está allí se manifiesta en nuestro caso con palabras que a veces son engañosas en apariencia pero que contienen, en potencia, la pulsión. Todo lo referido a los celos en el “Hommage to Sextus Propertius”, que es fundamental, tanto en Propercio como en la versión de Ezra Pound, me hace identificarme con los sentimientos y la vida de Propercio y de Ezra Pound, sin necesidad de conocerla por biografía. Ahora, en los demás poemas de Pound, la verdad es que ello también era posible, porque si bien uno no vivió la Primera Guerra Mundial, ha estado presente como experiencia, en parte, de los padres de uno y en todo caso de los abuelos, con los que uno alcanzó a vivir en esos años. La terrible experiencia colectiva que significó la Primera Guerra Mundial se vio sellada con exageración, en términos de destrucción, de crueldad, de inhumanidad, durante la Segunda Guerra Mundial, de lo cual sí que uno puede considerarse -yo, por mi edad- sobreviviente, habiendo vivido ya con conciencia racional, aunque fuera niño, su transcurso y su final terrible constituido por el lanzamiento de dos bombas atómicas -las primeras armas de destrucción masiva utilizadas- sobre Hiroshima y Nagasaki en Japón. Para mí ése hecho, conocido el mismo día o al día siguiente, de la destrucción de Hiroshima primero, y Nagasaki tres días después, la verdad es que es de suma importancia en mi propia vida. Considero que la civilización milenaria llamada Occidental Cristiana termina definitivamente, después de haber sido anunciada su decadencia desde los años 1920 en adelante por Spengler, por Valéry, por Heidegger y otros, en una fecha precisa que es el seis y el nueve de Agosto de 1945. Lo que hemos vivido desde el lanzamiento de esas bombas atómicas ya no es en una civilización occidental; vivimos ahora en una pseudo civilización encabezada por Estados Unidos que consiste, principalmente, en barbarie tecnológica manipulada por tecnócratas. Creo que es ésta la situación que he vivido la gran mayor parte de mi vida y la mayor parte de los habitantes de la humanidad durante toda su vida.

Sadismo y Poesía en Chile

Tomando estos elementos que usted nos ha presentado, y llevándolos hacia la Nación-Histórica chilena, como usted refiere… esta no-razón del poeta o esta vinculación hacia ciertos acontecimientos históricos, nos podría llevar a experienciar situaciones originarias que han sido heredadas, a partir de “Una memoria y conciencia común y …olvidos igualmente colectivos”8.En su ensayo “El Fantasma de la Sinrazón” usted da cuenta de la existencia de un fantasma chileno que excede a la persona Pinochet, pues tomaría desde el origen de la nación, por nombre o enunciado, “la violencia que quiere ser legítima”, sindicando como primer poema de origen de nuestra nación histórica a “La Araucana”, en tanto poema, en tanto palabras reunidas llenas de sentido que recrean una escena que tomaría la forma de originaria, matriz primordial de violencia que habríamos seguido repitiendo9. Quisiera, si pudiéramos, ir recorriendo, centrándonos en la literatura, épocas, hitos y extremos de los que la poesía ha dado cuenta, teniendo presente que, tal como refiere también usted en el ensayo “El Fantasma de la Sinrazón”, la poesía puede constatar o dar cuenta de estas pulsiones violentas que en cierta medida motivan y culminan en actos de violencia, para simbolizarlas, exteriorizarlas y permitirnos tomar conciencia de ellas10.
Mire, esto último me interesa mucho, porque considero que hacer pasar a la conciencia racional explicando con trazas - en mi caso trazas de palabras -, textos y obras lo que tienen de inconsciente esas palabras, textos y obras, permitiría, en principio o en teoría, que al hacerse conscientes -en el caso de esas pulsiones de violencia que quiere ser legítima en Chile- pudiera reaccionarse contra tal pulsión negativa, porque provoca dolor, daño, muerte, etc. Yo no me hago ilusiones de que por ése ensayo del “Fantasma de la Sinrazón” -Fantasma Pinochet - vaya a aumentar la capacidad de defensa o de represión frente a esa pulsión que existiría en el inconsciente colectivo chileno. Con todo, creo que en la historia chilena, que es una historia atroz desde el comienzo hasta ahora, como lo consideran distintos autores, hubo desde el principio explosiones de sadismo, principalmente por parte de los conquistadores; la Conquista chilena duró mucho más que la Conquista de ninguna otra parte de América porque hubo una resistencia mapuche desde el comienzo, que en su defensa cometió actos de violencia que fueron necesarios pero que no dejaban de contener también elementos de sadismo.
Si fijamos la mirada en los períodos en que se fue formando esta Nación-histórica chilena podríamos ver la repetición de este fantasma primordial, verbalizado por Ercilla, cual pasaje al acto, al no ser comprendido, concientizado. Escena primordial de violencia intestina que ha venido repitiéndose desde el período llamado Colonial. De aquel período podemos extraer crónicas y demases, y todo vestigio escrito de aquel tiempo delataría, tanto en contenido como forma, la presencia de grandes trazos de inconsciente, lenguaje poético y experiencia poética. Así, desde un punto de vista propio de ésta época, surgirían en la historia ciertos mitos… ¿Puede usted hablar acerca de la carga que ha vehículizado como mito la imagen de la Quintrala11?
Bueno, mire, efectivamente la imagen de la Quintrala es fundamental en la historia de Chile porque destaca la existencia en la realidad chilena, en su historia y hasta el presente, de un caso extremo de sadismo. Yo creo que en Chile, además del sadismo social, hay un sadismo personal, subjetivo, con efectos dolorosos para quienes sufren de éste. En el libro “Caballeros de Chile” también hago referencia al sadismo como característica de las sociedades de nuestro país. En el caso de la Quintrala, personaje social destacado en los primeros tiempos de la constitución de la nación chilena, efectivamente se expresa en forma nítida, sobre todo en un libro muy notable que se llama “Los Lisperguer y la Quintrala” de Vicuña Mackenna, el deseo profundo que habría en sectores dominantes en Chile de hacer sufrir, como una pulsión que se vuelve necesaria… y cuando digo la palabra “necesaria”, no me alejo de la palabra “legítima”. Merecen atención, además, las expresiones de reticencia o rechazo por parte de quienes sufrían o contemplaban el sufrimiento de su víctima, ya que es un rechazo que se expresa simbólicamente de manera muy eficaz con el crucifijo del Cristo de Mayo que pertenecía a la Quintrala, que un día dejó en la puerta de su casa y que habría sido más tarde recogido por los monjes de San Agustín. Ese Cristo de Mayo, que todavía no tenía ese nombre, es hoy objeto de devoción y de pasiones. La Quintrala, al dejar el crucifijo, dijo las palabras siguientes: “No quiero en mi casa hombres que me miren mal”. Hay toda una situación, en el caso de la Quintrala, de tipo erótico, que se manifiesta en todo lo que se conoce de ella: lo que contiene la leyenda es de un erotismo sádico, cruel, de una especie de “Mater” infanticida. Es interesante que si bien ha habido históricamente personajes de índole femenino que eran madres favorecedoras de su prole y de la sociedad, no hay ninguna imagen que haya quedado como máxima forma de feminidad y maternidad que pueda hacerle el contrapeso a la Quintrala; en mi opinión de chileno y santiaguino, la imagen del Cristo de Mayo constituye hasta el día de hoy la respuesta a los maleficios, las maldades de Catalina de los Ríos y Lisperguer, adquiriendo ese carácter todavía con más fuerza al ser ese crucifijo uno de los pocos objetos sobrevivientes después del terremoto del trece de mayo en el siglo XVII. Pues bien, considero que las obras que se muestran aparentemente como críticas ante la conducta de ésa mujer, lo que en verdad manifiestan es un deseo de que Chile sea como ella, tratándose nuevamente de una forma de violencia inconsciente que trata de legitimarse, hacerse parte de la vida civil, legal…

La noción de Estado en Chile

Atendiendo ahora al siglo XIX, de la Independencia, usted ha citado a Shelley, quien dice que “los poetas son los legisladores no reconocidos de la Humanidad” . Considerando justamente que en éste período de la historia de nuestro país se genera un crecimiento de las Letras y la intención de crear o formar una Nación, un Estado de hombres civilizados ¿de qué forma piensa usted que esta realidad se puede representar o ver representada en la literatura? Pensemos en la aparición, en el escenario de nuestra literatura, de un escritor reconocido en toda Hispanoamérica como lo es Don Alberto Blest Gana, creador de una extensa obra que retrata la sociedad chilena y sucesos políticos y sociales acaecidos en aquel tiempo, tanto en el país como en el extranjero. También, desde otro punto de vista pero en la misma línea, podemos atender al surgimiento del Romanticismo en la América del siglo XIX, cuya forma impera en el grueso de la creación literaria de nuestro país, muy ligada por ello a cierta necesidad identitaria que abarcaría generaciones y estilos posteriores tales como Realismo, Costumbrismo, Criollismo, Novela Histórica, Social, etc.
La formación de un Estado, en cualquier lugar del mundo y de la Historia, es una creación para favorecer el bien común. De acuerdo a ello, la existencia del Estado requeriría de la legitimidad que le atribuye la población en su conjunto o, en el pasado, sólo una parte de ella. En situaciones de República, más aún de Democracia, la soberanía reside en el pueblo, en la población, y se expresa de manera pacífica durante los lapsos más largos, sólo con alteraciones en períodos críticos en que se utiliza la fuerza. Así, el pueblo estima, tanto conciente como inconscientemente, que las decisiones que toma el Estado, que los representa día a día, tienen que ser legítimas para que halla propiamente Estado. Yo creo que en el caso chileno no se ha reconstruido el Estado: el Estado histórico fue disuelto en 1973 con el Golpe y la Dictadura sucesiva, y desde el año noventa tampoco se ha reconstituido, porque esa legitimidad que otorga el pueblo, que sólo puede otorgar el pueblo en términos políticos, no se ha logrado. Yo considere que en Chile, hasta el día de hoy, hay un aparato estatal, pero no un Estado. Ahora, ¿porqué no se logra esa legitimidad? porque todos los gobiernos que ha habido desde los años noventa hasta ahora han sido expresiones favorables a la ideología neoliberal capitalista de mercado desregulado, mercado no controlado suficientemente. Ésta ideología es la primera que cubre el globo en su conjunto, nunca en la historia, ni mucho menos en la Pre-historia, había habido una ideología común en todo el globo. Ahora la hay y aún los países que Estados Unidos declara sus enemigos, como es actualmente el caso de Irán, Corea del Norte, Cuba, etc., que si bien en su economía y política interna no satisface todos los rasgos de esta ideología neoliberal, capitalista, de mercado, etc., no se abstiene del todo de esta en sus relaciones exteriores, de exportaciones, etc., ya que se ven obligados a hacerlo. En Chile domina esta ideología desde 1975. Chile fue el primer país en el que en forma neta se aplicó esta ideología neoliberal de mercado, y ello no ha cambiado desde los noventa hasta nuestros días. Joaquín Edwards Bello, que yo creo que es el mayor sociólogo silvestre - así los llamo yo, mucho mejores que los sociólogos científicos y universitarios en Chile -, sostenía que en Chile pasan las cosas que pasan en el resto de los países del mundo “con un veinte por ciento de exageración”, y a veces, en mi opinión, los porcentajes de exageración son mucho mayores, como en el caso de la ideología neoliberal, que va mucho más allá de lo que llaman un modelo económico ya que no sólo tiene influjo y poder en lo económico, financiero y comercial, sino también en lo político, en lo social y hasta en lo que llaman cultural. Ahora, decía al comienzo que el Estado cuan- do se crea, es creador y positivo, es bien común. Cuando se destruye el Estado queda un aparato estatal -una administración, como decía - y ya no funcionan los valores del bien común, sino los valores de una minoría. Un ejemplo de esto sería el informe de PNUD de Naciones Unidas: en la última encuesta - que se hizo en cada una de las regiones del país - se preguntó a los entrevistados si estaban de acuerdo o no con el sistema económico en Chile, y la respuesta de más del noventa por ciento de quienes contestaron a esta preguntafue contraria al modelo económico, es decir, si se usara el vocabulario correcto, a la ideología neoliberal, capitalista, de mercado, etc. Sólo el 7,3 por ciento de los encuestados dijo que estaban de acuerdo con esta ideología y que era el único sistema posible en Chile, pero más del noventa por ciento se declaró contrario. Hablaba de lo atroz que ha sido la historia chilena sin distinción de épocas… puede ser que sea menos violenta en algunos lapsos, pero es, en general, una historia sádica.
Mientras usted hablaba acerca del poder hegemónico que detentaría Estados Unidos hoy en día, recordé las correspondencias que mantuvo Portales con distintos miembros del gobierno de aquel entonces, en nuestro país, algunas de ellas recopiladas por Leopoldo Zea en “Fuentes de la cultura Latinoamericana” , donde se constata que ya en aquellos tiempos Portales mira con malos ojos a la “Doctrina Monroe” que rezaba “América para los americanos”; Portales ya intuía algo de este orden actual imperante, a partir de la libre interpretación y equívocos que detentaba o generaba tal “Doctrina”.
Efectivamente, en toda Sudamérica, Portales fue quien vio más claro: ante la proclamación del Presidente Norteamericano Monroe, Portales dirá “Sí, América para los americanos”, pero los americanos para Estados Unidos son sólo ellos, y hay que tener cuidado con lo que esto significa de ánimo de dominio… “Hay que tener mucho cuidado - dice - porque esto se va a producir, mañana no, pero más adelante en el tiempo sí”. Bueno, y justamente esto es lo que ha ocurrido. Efectivamente, la figura de Portales, que por lo demás yo considero un muy buen escritor chileno del siglo XIX - sus cartas constituyen una obra literariamente valiosa, tanto como las obras de Vicuña Mackenna, o el libro “Recuerdos del pasado” de Vicente Pérez Rosales – cuya obra puede examinarse al mismo tiempo que la de Andrés Bello, representa, en la fundación de las instituciones del Estado chileno, un gran jurista, gran hombre de Letras capaz de proponer a la población del país en su conjunto instituciones que llevarían a Chile a ser, en Sudamérica, el país más civilizado, en el sentido europeo de la palabra, en esos tiempos. Creo que esto, con el curso de las décadas, se fue manteniendo en Chile, y puedo decir que incluso durante los siglos XIX y XX con alteraciones como la Guerra del `91 y problemas en los años veinte. Lo que digo confirma la tesis de Mario Góngora en su “Ensayo histórico sobre la noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX” (escrito el año 83): que no se va a lograr, sino muy lentamente, debido a la decadencia de los últimos años, que Chile vuelva a tener el nivel cultural que tenía en 1940 y en 1970… la decadencia se mantiene, en mi opinión, hasta el día de hoy.

Un Siglo de Poesía

Voy a otro tema, interesante por cuanto usted escribe hace algunos años un ensayo para la revista Rocinante denominado “Los poetas se jactan”. Relata usted cierta conversación que sostuvo con Julio Ortega, a partir de la afirmación de Menéndez Pelayo de que la mayor disciplina intelectual del siglo XIX en nuestro país habría sido el Derecho y la Historia; él le pregunta ¿Cuál será la disciplina, mayor disciplina intelectual reconocida del siglo XX? A lo cual usted contesta: la Poesía.

Sí, Julio Ortega… es un crítico literario, profesor universitario. Se trata de una conversación que tuvimos en esta misma casa hace varios años. Bueno, llegamos en conjunto a la conclusión de que la principal disciplina intelectual en Chile durante el siglo XX ha sido la Poesía. Y efectivamente, yo creo que la Poesía, con toda la menor racionalidad que tiene respecto de la Historia y el Derecho, ha dominado en el inconsciente colectivo chileno, como un deseo de Poesía, que es un deseo de lo bello y de lo justo, más que cualquiera otra disciplina, incluyendo la política, incluyendo la historia misma, el derecho, las formas de actividad económica, etc. Es la Poesía lo que ha expresado el inconsciente colectivo chileno del total del país y en cada una de sus regiones, en el caso de distintos poetas, le ha dado voz a ese inconsciente, siendo su categoría y su calidad, en el siglo XX, mucho mayor que la que había tenido en Chile la poesía en verso anteriormente.Bueno, es suficientemente importante como para ser considerada no menor respecto de los demás países de habla castellana. La poesía ha servido y sirve a los intereses del bien común chileno, los intereses que emanan de los deseos del inconsciente colectivo chileno, mejor que ninguna otra manifestación. Ahora, repito que la poesía tiene una carga de inconsciente, como lo hablamos antes con detalle, que hace que no sea fácil analizar en concreto esta obra poética colectiva, desde Carlos Pezoa Véliz y Diego Dublé Urrutia hasta nuestros días. Pero se ha mantenido, desde los inicios del siglo XX hasta nuestros días, una tradición, diría yo, de cierta categoría literaria en la poesía en verso chilena. Han corrido cien años y la poesía chilena sigue teniendo expositores que mantienen en nuestro país la importancia de esta tradición de poesía en verso.

Ahora, repito que la poesía está también en la prosa, pero está más frecuentemente en el verso.

Entonces… si tenemos un Estado en el siglo XIX, y llegamos al siglo XX donde, al parecer - usted ya lo dice en “El Secreto de la Poesía” y también en “Los poetas se jactan” - el poeta, a partir de la rima y de la métrica que implica cierto orden en la grafía, pone en lo escrito algo que nos permita llegar a ordenar una sociedad… si con Balmaceda se da una revolución, se cierra un siglo de orden, de intento de orden y optimismo, y aparecen luego los poetas… aparecen con…
Los actos poéticos. Yo considero que el suicidio de Balmaceda es un acto poético de exorcismo ante la realidad histórica. Creo que algo semejante constituye el suicidio de Salvador Allende… y diría que algo semejante también, constituye en lo bélico, la muerte de Arturo Prat. Son muertes que rechazan lo negativo irracional y se manifiestan de la manera más profunda que puede manifestarse un ser humano, terminando con la propia vida para dar valores, valores contrarios a lo que ocurre o a los valores de la Patria, en el caso de Arturo Prat pero también… Patria era Chile para Balmaceda, Patria era Chile para Salvador
Allende.
Se constata que frente a esta pulsión sádica, proveniente de una escena primordial, existe a la vez cierta sensibilidad que adopta criterios de necesidad en el poeta, que intentará reflejar, exorcizar y ordenar por medio de actos, dar sentido y belleza a la realidad… Constatación, justamente, que generó en usted la motivación y el producto de este libro y también otras obras… Usted habla de los grandes poetas del siglo XX, diciendo que ellos han logrado vehiculizar con mayor trazos de inconsciente cierta realidad, ciertos hechos cargados de sentido individual y social. Podría decirnos, a su parecer, quiénes han sido estos grandes poetas para el caso de Chile, quienes han cumplido esta función de expresar tal condición en la historia nacional.
Mire, entre lo grandes poetas chilenos es fácil y difícil a la vez dar nombres, pero están, sin duda. Pezoa Véliz primero, Gabriela Mistral, Diego Dublé Urrutia diría también… Pablo Neruda, Pablo De Rokha, Vicente Huidobro… más tarde: Nicanor Parra, sin olvidar, por lo demás, a poetas como Juan Guzmán Cruchaga ni el caso de Juan Luis Martínez, gran poeta de los últimos treinta años. Ahora, yo creo que las figuras que he ido señalando son hitos de categoría literaria y poética en el curso del siglo XX, y hasta ahora. Es mucho más difícil, en este caso, referirse a lo que se escribe ahora. Pero yo creo que ha seguido esta escuela Chilena de poesía en castellano… ha seguido incluso con poetas de lengua mapuche, que han publicado en castellano también, obras importantes como es el caso de Huenún, de Chihuailaf y otros.

Mito e Identidad Chilena

Revisando la tradición literaria francesa – usted vivió muchos años allá- se podrá constatar, en relación al orden de lo cultural, histórico y por ende, en el orden de la Literatura y el Arte, cierta necesidad de ruptura por medio del lenguaje, ruptura y creatividad, vanguardia, revolución en el plano del lenguaje, del pensamiento y la experiencia - ejemplos de ello serían los movimientos Dadaísta, Surrealista, Existencialista, etc. Lo mismo ha ocurrido con disciplinas cercanas al ámbito artístico, como la Filosofía y Psicoanálisis. Indagando en la Literatura nacional y la generación de movimientos y expresiones literarias y artísticas, encontraremos quizás justamente lo opuesto… Romanticismo, Realismo, Costumbrismo, Criollismo, Novela Social, Histórica, etc., son expresiones y movimientos que surgen y se dan paralelamente, cuyo contenido se centra en imágenes estáticas de un paisaje predominantemente Natural, Colonial, Rural las más de la veces, o en pinturas de la vida en ciudad centradas en las clases sociales, que parecen expresar la necesidad de dar respuesta acerca de nuestro ser o identidad colectiva, como una necesidad de cristalizar una respuesta a qué o quienes somos - condición, me atrevo a aseverar, que Chile compartiría con los demás países que conforman el continente Sudamericano. Esto, repito, vía lenguaje, denotaría nuestra necesidad de recrear y refundar el mito, al contrario que en Francia en donde se rompe y constata la muerte del mito, como diría Bataille. En la figura de Teillier, por ejemplo, quien sostiene que “el poeta es que guardián del mito hasta que surjan tempos mejores”, y la poesía Lárica, quizás, profundizando aún más, puede verse esta necesidad de refundar mitos, de volcarse hacia lo primitivo de la infancia, intentando mantener o retrotraerse hasta este origen, que aparecerá finalmente bajo figuras de lo inevitablemente perdido…
Mire, en el caso chileno, dado que de todas las secciones del imperio español en América tiene una historia diferente por la resistencia mapuche y por el tipo de conquistadores que aquí existieron, hay una diferencia que lleva a que uno pueda sostener que el objetivo –y esto se desprende de cartas de Pedro de Valdivia- de esa primera Fundación de Chile, era la formación de –a través del mestizaje- una Nación chilena ya desde el comienzo. De modo que Chile ha sido fundado con este nombre con el ánimo de que haya una Nación chilena. Encina, que es un muy buen escritor, que tuvo el Premio Nacional de Literatura por lo demás - con razón, en mi opinión -, sostiene que ya en el siglo XVIII había un tipo humano en Chile que podía ser llamado “chileno” con una identidad propia, y se refiere naturalmente a la mayor parte de la población de ésa época, que está constituida por mestizos. Bueno, esos mestizos son distintos a las formas de identidad de otros países de Sudamérica, de modo que yo no atribuiría sólo a la literatura chilena ni a la poesía chilena el que un conjunto de personas que tenga la población de Chile puedan estar fundando una identidad que se pueda describir. Yo creo que eso viene desde antes, y creo que la poesía en Chile, por lo demás, del siglo XX hasta ahora, es heredera no tanto de la poesía de la época indiana del siglo XIX, sino de la prosa, que tenía caracteres de poesía, de muchas obras de cronistas e historiadores, ya en el Período Colonial o Indiano y también en el siglo XIX. Y eso fue posible, en la poesía chilena del siglo XX, por la existencia del verso libre, que favorecía mucho la presencia de expresiones, giros y frases provenientes de la prosa. Y bueno, todo ello hace que Chile, creo yo, contra lo que se sostiene por muchos, tenga una identidad históricamente fundada que se expresaba bastante bien en el Estado fundado en el siglo XIX, identidad que se ha disgregado porque, junto con la destrucción del Estado con el Golpe de Estado y la Dictadura, ha habido una disgregación de la Sociedad Civil chilena también desde el año 1973 y continúa después en el año 1990 hasta nuestros días. Sociedad disgregada a la fuerza, porque fue de ésa manera como ocurrió, cuya reconstitución todavía no se logra… de ahí las dudas que hay sobre la identidad chilena, dudas que no existían de la misma manera antes del Golpe de Estado y la Dictadura, y de su continuidad desde 1990 hasta el año 2006.
Para cerrar esta conversación me gustaría abordar cierta figura que ha circundado sus escritos, cierta figura mítica que contendría bastante de nuestra realidad o verdad social. Tal figura es el imbunche. A partir de sus señalamientos de la experiencia poética, en que ya el llanto del niño recién nacido sería plena poesía, recordaba la recopilación de Plath donde justamente se habla del imbunche como un ser que no sabe hablar, centinela de la cueva de los brujos que es alimentado por ellos y que, cuando es olvidado, sale al pueblo y como no sabe hablar genera gruñidos que asustan a toda la población… También ha asociado usted el imbunche a lo feo, al horror y lo ominosa que puede llegar a ser la repetición en distintas personas, excediendo la vida material de éstas, en distintos tiempos y períodos de la historia de nuestra Nación. Por último, he encontrado referencias de otro escritor chileno, Carlos Franz, quien en su libro “La Muralla Enterrada” hace uso del imbunche como imagen o espejo de nuestra realidad, de nosotros, soñadores de grandes proyectos que terminan siendo enterrados, satisfechos con una mediocridad autocomplaciente.
Mire, no conozco la obra de Franz que usted ha mencionado, pero el asunto me interesa mucho, porque mis primeros conocimientos respecto del imbunche provienen de haber oído hablar de que tal cosa o persona era un imbunche, hasta haber leído crónicas de Joaquín Edwards Bello sobre el imbunche, que son maravillosas, penetraciones en la sociedad chilena y en su psique consciente e inconsciente. A esta figura del imbunche, que se expresa porque se le cosen todas las aberturas que tiene el cuerpo y se le tuercen las piernas y la cabeza hacia atrás, yo he agregado - y lo he hecho muchas veces - una expresión más, y es la siguiente: se realizan todas estas operaciones de creación y des-creación en la carne tierna de un niño con el propósito de que el imbunche, a través de gruñidos o graznidos o expresiones que no constituyen palabras, sea el mensajero entre los dioses y los hombres.Me parece muy adecuado que el mensajero en Chile entre los dioses y los hombres esté constituido por una criatura que se expresa con gruñidos, por la manera en que vivimos los chilenos… por nuestro desgarro, que creo que es característica principal de nuestra identidad.

Agosto, 2006.

  1. Egresado de Psicología PUCV, editor revista ISTMO. [volver ↩]
  2. Armando Uribe Arce. El Fantasma de la Sinrazón & El Secreto de la Poesía (Santiago de Chile: Be-uve-dráis Editores, 2001). [volver ↩]
  3. Armando Uribe Arce, Miguel Vicuña Navarro. El accidente Pinochet (Santiago de Chile: Editorial Sudamericana, 1999). [volver ↩]
  4. Sigmund Freud. Obras Completas. La interpretación de los sueños, Vol. IV (Buenos Aires, Amorrortu Editores, 2004). [volver ↩]
  5. Sigmund Freud. Obras Completas. La interpretación de los sueños, Prólogo a Tercera Edición, Vol. IV (Buenos Aires, Amorrortu Editores, 2004) p. 21 [volver ↩]
  6. Armando Uribe Arce Las brujas de uniforme (Santiago de Chile:LOM Ediciones, 1999) p. 39. [volver ↩]
  7. Armando Uribe Arce. El Fantasma de la Sinrazón & El Secreto de la Poesía (Santiago de Chile: Be-uve-dráis Editores, 2001) p 56. [volver ↩]
  8. Armando Uribe Arce. El Fantasma de la Sinrazón & El Secreto de la Poesía (Santiago de Chile: Be-uve-dráis Editores, 2001) p. 14. [volver ↩]
  9. “…unos versos que han sido memorizados de generación en generación. Los de un conquistador que fue testigo; y las generaciones lo repiten.” Íbid. p. 18. [volver ↩]
  10. Aparecerá, en distintas formas, a veces en forma de pregunta, otras, en forma de respuesta, o aseveración, tal cuestionamiento, reflexivo, en la obra del poeta Armando Uribe, por citar una, del texto referido: “La poesía chilena del siglo XX es considerada de alta calidad en castellano ¿Tal vez la poesía pueda dar respuestas sobre la psicología consciente e inconsciente del chileno?” p. 22. [volver ↩]
  11. Catalina de los Ríos y Lisperguer (1604-1665). [volver ↩]